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03 junio, 2010

FINALS 2010: COMIENZA EL ULTIMO BAILE

En apenas unas horas arrancan las series finales de la NBA entre Boston Celtics y Los Angeles Lakers, un mano a mano perfecto entre los enemigos ancestrales y que mejor representan lo que es una rivalidad en el ámbito deportivo a nivel mundial (ni siquiera un Barça-Madrid o un Brasil-Argentina de fútbol arrastran tanta pasión, audiencia y beneficios a nivel planetario). Son las horas previas a EL ACONTECIMIENTO y no por ser la final de la Liga estadounidense, sino por la entidad de los protagonistas que se enfrentan. Dos mundos absolutamente diferentes chocan esta noche y lo hacen en torno a un balón y dos canastas. Este vs. Oeste, sobriedad vs. glamour, defensa contra ataque, historia vs. moda, colectivo vs. individuo... y aproximadamente un tercio de la población mundial estará pendiente de algo más que un partido de baloncesto. Es EL PARTIDO por excelencia, especialmente desde que el marketing irrumpiera en la NBA a mediados de los 80 gracias a mitos como Larry Bird -porto su camiseta de local mientras escribo estas líneas- o Earvin Johnson. Es una noche especial, y más pensando que se trata de los últimos dos campeones y que se reedita la final de 2008 (ojalá que con idéntico resultado). Pero es más que especial si pensamos además que la plantilla céltica se conjuró en marzo para disfrutar de un 'último baile' en honor a veteranos curtidos en mil batallas como Ray Allen, 'Sheed Wallace o el incombustible Michel Finley; quieren su anillo, y a fe mía que lo merecen en la que muy posiblemente sea la última temporada en activo para dos de ellos. Y que desde entonces su nivel de juego colectivo ha madurado y perfeccionado hasta eliminar en postemporada a Miami, Cleveland y Orlando. Una vez más, han pagado a nivel físico su presencia en la Final de la NBA, y la mitad del vestuario anda 'tocado' del alguna que otra dolencia o golpe. Pero, llegados a este punto y teniendo enfrente al eterno rival, todo se olvida y el sempiterno orgullo céltico predomina ante el dolor. Rondo, Allen, Pierce, Garnett, Perkins vs. Fisher, Bryant, Artest, Gasol, Bynum. Rivers vs. Jackson. Las cámaras apuntando, los flashes dispuestos a ser disparados... que comience el último baile. GO CELTICS, GO!!! BEAT L.A.!!!

NOTA: La clave del partido de hoy pasa por el emparejamiento Artest-Pierce para la mayoría de los analistas, aunque personalmente creo que el duelo Fisher-Rondo puede ser muy influyente en el resultado final del Game 1.

28 diciembre, 2009

BIRD vs. MAGIC: YA HACE 30 AÑOS...

Una noche como hoy del año 1979 se enfrentaron por vez primera en una cancha NBA los dos mayores mitos del baloncesto 'clásico' estadounidense, que es como yo defino a la época previa a los años 90. Luego vendría el baloncesto 'moderno', con saltarines como Michael Jordan que se beneficiaron enormemente -sobre todo a nivel financiero- de lo que Larry 'Legend' Bird y Earvin 'Magic' Johnson protagonizaron una década antes. Su aterrizaje en la mejor liga del mundo venía precedido de una final universitaria ya clásica en el inconsciente colectivo (Michigan State vs. Indiana State) y de un aroma a rivalidad de estrellas jóvenes que accedían al profesionalismo de la mejor de las maneras posibles: blanco vs. negro, celtic vs. laker, Este vs. Oeste... y aquí, en España, nadie tenía ni idea de lo que estaba pasando. Poco importan sus canastas en el último segundo, sus pases imposibles, sus robos de escándalo, sus carreras completas millones de veces narradas, reverenciadas y repetidas hasta la saciedad. El mayor legado de Bird y 'Magic', 30 años después de su estreno en la NBA, sigue siendo revalorizar una Liga hasta el extremo de convertirla en un atractivo producto televisivo reclamado por todo el planeta. La NBA les debe a estos dos mucho más de lo que los anillos o las estadísticas puedan mostrar. Les debe, entre otras cosas, el descubrimiento e implantación de la mercadotecnia (o marketing) deportiva a escala mundial; al igual que George Lucas inventó el 'merchandising' cinéfilo con 'Star Wars' -y se hizo multimillonario con ello, y no con la película-, David Stern y Converse -especialmente- supieron ver en Bird y Johnson el reclamo perfecto para que el planeta descubriera la NBA y comenzara a consumirla con ansia. Así conocimos en España la existencia de esa Liga. Por ellos. Y, como aquí, en el resto de Europa y prácticamente del mundo. Gracias a ellos, además, se comenzaron a pagar altas nóminas en la NBA, y aún así los jugadores empezaron a ganar más gracias a la publicidad que a su actividad sobre la cancha. Ellos cambiaron el baloncesto mucho más de lo que imaginamos en su momento, cuando aún podíamos verlos en acción, y es justo agradecérselo, pero no sólo nosotros, como analistas o aficionados, sino también todas las generaciones de jugadores que llegaron después a una Liga que, aunque devaluada, sigue siendo uno de los espectáculos deportivo/mediáticos más importantes de la Tierra.

27 marzo, 2009

LARRY BIRD Y LAS AMISTADES PELIGROSAS

Sin citar la fuente original -un muy recomendable artículo de Ken Berger para CBS Sports del pasado miércoles- el diario 'Marca' se despachó ayer un artículo sin firma acerca de unas declaraciones de Larry Bird en las que la leyenda céltica afirmaba que no hay que ser amigo de ningún jugador rival. Respecto a su hipercomercializada relación con 'Magic' Johnson, publican que "siempre traté de distanciarme de él y del resto de jugadores, porque pienso que para ser competitivo, tienes que tener cierta aversión por tu rival. Mucha gente no está de acuerdo, pero yo lo hice así". La traducción es más o menos libre (insisto en leer el original), pero refleja perfectamente la distancia abismal existente entre el baloncesto actual y el de hace 20-30 años, especialmente en lo que se refiere al carácter de los jugadores, a la exigencia de competitividad y al amor por unos colores. Bird sale al paso de las amistades reales existentes entre megaestrellas de la actual NBA como LeBron James y Dwayne Wade y de la posibilidad de que jueguen en el mismo equipo a partir del verano de 2010, como ya se ha especulado en los USA; a lo que se refiere realmente mi idolatrado Larry -y que no publica 'Marca'- es al hecho de que si un jugador está seguro de sus posibilidades como 'crack' lo que desea por encima de todo es 'medirse' al rival y superarle, no aliarse con él. Como reflexiona Berger: Russell tuvo su némesis en Chamberlain; Bird la tuvo en 'Magic'; Jordan... no tuvo un rival real y al tiempo tuvo a todos los que se pusieron en su camino... pero ¿y luego? Kobe Bryant -lo reconozco- tampoco ha tenido una némesis real en las canchas, y menos cuando tuvo de 'compi' a Shaquille -otro que tal-. Si encima los que ahora y en un futuro cercano -James y Wade- pueden marcar distancias con el resto se declaran amigos y pueden llegar a jugar juntos... adiós a la mercadotecnia de las rivalidades entre jugadores y/o equipos. Ese es el sentido de las palabras de Larry 'Legend', por eso le admiro, y por frases como la que hoy cierra este post:
"You always hear'em talk about how they're gonna be free agents, and maybe they'll play together. I don't buy into that. If you're good enough, if you're on the level that Kobe is, then give me some good players around me and let's see if we can beat all of 'em. That was my thinking. You always think it's going to be great. They always say the grass is greener. They think it is, but sometimes it's not."

18 diciembre, 2008

VERDE Y EN BOTELLA...

Transcurrido casi un tercio de la Regular Season, los Celtics dominan la NBA del mismo modo en el que han venido haciéndolo en los últimos trece meses: triturando rivales desde la defensa y utilizando el martillo pilón del 'Big Three' (a punto de ser 'Big Four': Rondo) en el ataque. Con un balance de 24 victorias y tan sólo 2 derrotas, Boston se encuentra, además, a sólo dos triunfos de empatar el mejor arranque de la historia de la liga estadounidense, protagonizado por Philadelphia (1966-67) y New York (1969-70) con 26-2. Récords. Qué cosas. No seré yo quien aluda al récord de temporada de los míticos Bulls de Jordan y cía, pues la prensa doblemente amarilla (por sensacionalista y por lakeriana) aquí y allende los mares ya lo hizo y ahora empieza a achantar la pluma y la sinhueso. Boston, actual Campeón, era el objetivo a batir por parte de toda la NBA para esta campaña, y sólo han perdido dos encuentros de los veintiséis disputados; más que en el punto de mira, se sienten faro y guía de cómo ser parte de la leyenda céltica, y los de 'Doc' Rivers apuntan -me mojo- a su segundo anillo consecutivo. En el Este sólo ese fenómeno del marketing del Siglo XXI llamado LeBron James puede intentar el asalto al poder establecido, pero la tropa que lo acompaña se me antoja muy escasa un año más; igual que Orlando, donde 'Superman' Howard está muy solo aunque también vuele Rashard Lewis. Si las lesiones y/o traspasos no cambian radicalmente el panorama, Boston será finalista. En el Oeste los Lakers marcan el ritmo de momento por calidad propia y por las muchas dudas que generan las supuestas alternativas (New Orleans, Houston), aunque yo le concedo un margen de mejora enorme a Denver tras la llegada de Chauncey Billups; pero a los de Phil Jackson los conocemos de la pasada Final, así que si son ellos el rival sabemos cómo plantar cara...y ganar. Verde y en botella, anillo para los Celtics.
ULTIMAS HORAS: Se acrecientan los rumores sobre el posible fichaje de Dikembe Mutombo para reforzar el juego interior de Boston, cosa que me alegraría sobremanera aunque sólo fuera por verle hacer el 'Not in my house' tras taponar a Pau Gasol en el Garden. A la gorda de Antoine Walker no lo quiero ni regalado por las burlas que dedicó al equipo cuando jugó (es un decir) en Miami. Lo de Stephon Marbury es pura especulación, ya que no creo que los Knicks le suelten 22M$ para que se largue a jugar a un rival por sólo 2, ahora que como tampoco van a conseguir traspasarlo... igual cae y formamos el 'Big Six', vaya usted a saber.

28 junio, 2008

DECONSTRUYENDO A LOS C'S

Tras haberme cagado en 'La Alegría de la Huerta', leo en el Boston Herald que mis bienamados Boston Celtics ya están pensando en el futuro cercano tras proclamarse campeones de la NBA. Debido a la la nefasta experiencia gastronómica junto al mar, me imbuye el espíritu de Ferrán Adrià y por eso he titulado como reza arriba: Deconstruyendo (que no reconstruyendo) a los C's.Muchos fuera de los USA -de hecho la mayoría- no confiaban en el banquillo de los verdes por su elevada edad (Cassell, House, Brown, Posey) como perfecto acompañamiento al 'Big Three' formado por Garnett, Pierce y Allen. Sin embargo, la experiencia ha funcionado, demostrándose una vez más que un grupo de abueletes bien dirigidos pueden con lo que se les ponga por delante. Eran veteranos, agentes libres, ex-cracks y descartes con calidad. Y la fórmula de Danny Ainge funcionó. Y puede que se repita, además, la próxima temporada, pues ya suenan nombres como Jason Williams, Alonzo Mourning, Tyronne Lue o Dikembe Mutombo. La fórmula implica trincar jugadores con más de una década de experiencia, en sus últimos años y con ganas de dar guerra... y ofrecerles la posibilidad de ganar un anillo. No vienen a ser los 'cracks', ni a anotar 20 cada noche, no tienen presión y la recompensa puede ser muy grande. Cada año hay decenas de estos tipos en las listas de Free Agents o como descartes o piezas de traspaso... eso sí, la fórmula de Ainge se revela como peligrosa pues sólo implica presente, no futuro. Ahora, evidente es que funciona. A la reconstrucción por la deconstrucción. Me recuerda a cuando los Lakers juntaron al 'Fantastic Four' con Karl Malone y Gary Payton en el rol de secundarios de O'Neal y Bryant... solo que entonces no funcionó. El trébol vuelve a resurgir con fuerza.

18 junio, 2008

GAME 6: UN ANILLO MERECIDO

Dirán lo contrario. Que si la permisividad arbitral, que si las lesiones fingidas, que si... Tonterías. Ganó el mejor equipo en una serie a siete partidos (4-2). El que mejor combinación defensa/ataque tuvo, el que mostró mejores porcentajes en el tiro, el que se mostró intratable en su casa, el mejor de la Regular Season... en definitiva, el que esta temporada ha sido -de largo- el mejor equipo en la NBA. Boston Celtics ha ganado su decimoséptimo título y sigue siendo la franquicia más laureada de la historia del baloncesto norteamericano (y, por cierto, Phil Jackson, Arnold 'Red' Auerbach sigue siendo el mejor entrenador de la historia de la NBA). El sexto partido (131-92) no tuvo complicación. Los verdes sorprendieron y jugaron al ataque, rompiendo una vez más los esquemas de los Lakers, y se lanzaron a un marcador propio de los años 80. Casi 40 puntos de diferencia dicen mucho acerca de cómo fue el choque. Pero el partido es lo de menos. La explosión de júbilo de los aficionados célticos mediado el último cuarto resulta significativa: el título ya estaba en la saca de los leprechauns. Con Paul Pierce de merecidísimo MVP y Kevin Garnett y Ray Allen ejerciendo de 'cracks', el que se doctoró como excepcional base de futuro fue Rajon Rondo. Dos décadas después de los Bird, McHale, Parish, Ainge, Johnson, etcétera, llega un nuevo anillo para los Celtics. Enhorabuena. Y ahora, a celebrarlo.
Nota: Para los que siguen pensando que Kobe Bryant es lo más parecido a Michael Jordan y tal y tal, baste expresar su porcentaje en el tiro durante estas series finales: 41% en tiros de campo con 53 canastas de... ¡129 intentos!

13 junio, 2008

GAMES 3&4: YES, WE CAN

No he podido actualizar como debiera en los últimos días por exceso de trabajo, pero aquí dejo mi reflexión acerca de los partidos 3 y 4 de la Final de la NBA. En el tercero, los lloros y protestas de Phil dieron su fruto, aunque imagino que la bronca que les tiraría a los suyos en el vuelo de vuelta desde Massachussets sería de padre y muy señor mío. Bryant reaccionó, mejoró un poco sus porcentajes (12 de 20), los árbitros colaboraron (más faltas para Boston), Gasol siguió en su línea (muy por debajo de sus posibilidades) y apareció el subalterno Vujacic con 20 puntos desde el banquillo para apuntillar a unos Celtics que estuvieron en todo momento en el partido y que por poco dan la sorpresa. Al final, 87-81 para los amarillovioláceos en el primer choque en el Staples Center con un Pierce fuera de onda y Allen como máximo responsable ofensivo; para colmo, lesión de Rondo y 2-1 en la eliminatoria. De nuevo triunfalismo en los medios de comunicación, sonrisa confiada de Nicholson en primera fila y tranquilidad en el frente californiano (¡buah... quedan dos en casa!). Pero llegó el cuarto encuentro de la serie, anoche, de nuevo en L.A. Y los Lakers hicieron lo que hasta entonces no habían hecho: empezar fuertes. De hecho, tan fuertes como para alcanzar una renta de hasta 24 puntos mediado el partido gracias, sobre todo, al hasta ahora desaparecido en combate Odom. Además, Perkins se resentía de su hombro lesionado y Rondo seguía con el tobillo a medio gas. Pero surgió el 'Obama Spirit': Rivers conjuró a sus hombres en torno al consabido 'Yes, We Can' a modo de mantra y Posey y Pierce se encargaron de materializarlo sobre la cancha angelina para mayor desquiciamiento de Jackson. Kobe volvió a mostrarse como lo que es (insisto, Guaita) e hizo 6 de 19 en el tiro para quedarse en 17 puntos y 10 asistencias en 43 minutos; a Odom se le acabó la gasolina en el descanso y a Gasol, con su doble/doble (17/10), se le vio cansado. Resultado: Remontada espectacular, 91-97 y 3-1 en la eliminatoria. Yo pensaba -y así lo afirmé- que se ganaría un partido en L.A., pero no imaginaba que fuera tan pronto. Ahora, el anillo está a tiro de piedra de Boston y con tres 'match-balls' para los Celtics. ¿Acabará la serie el domingo con un vergonzante (para los Lakers) 4-1 -nadie ha superado un 3-1 en contra en la Final NBA-? ¿O se celebrará el título en el Garden en el sexto o el séptimo? Me da igual. Yo, me apunto al 'Obama Spirit': YES, WE CAN.

09 junio, 2008

GAME 2: PHIL EMPIEZA A LLORAR

Segundo partido de la Final de la NBA y segunda victoria de Boston Celtics (108-102). De nuevo una alegría en el TD Banknorth Garden. Una vez más, Phil Jackson se equivoca en su planteamiento defensivo y el juego interior de los de verde es claramente superior al de los amarillos. Casi fue el mismo partido que el primero. Kobe Bryant, a pesar de sus números, volvió a mostrarse como lo que es: un tirador -que no metedor- compulsivo con una eficacia más que discutible (11 de 23 en el tiro, es la clave -hasta ahora- de esta serie). Pau Gasol hizo lo suyo: discretito en ataque (se le exige lo que hace) y nefasto en defensa (se le pide mucho más... y no lo hace porque no es un pívot). Lamar Odom bastante tiene con soportar la increíble -y física- defensa de Kevin Garnett. Los míos jugaron bien en defensa, volvieron a cargar de faltas al contrario y desquiciaron al que quiere ser considerado como mejor entrenador de la historia; Phil ha empezado a llorar, se ha quejado del arbitraje y, sobre todo, no ha sabido digerir la derrota. En la realidad, se puede decir que un suplente sin casi minutos en temporada, Leon Powe, les destrozó con 21 puntos en menos de 15 minutos. Con la inestimable colaboración de un Rajon Rondo sensacional (16 asistencias) y el ya clásico 'Big Three' (62 puntos en conjunto). Ahora toca asaltar el Staples Center y conseguir -al menos- una victoria en territorio angelino. Quizá no sea en el tercero ni en el cuarto (ambiente en contra, presión mediática, lloros de Phil, intereses de Stern,...), pero una sóla victoria en L.A. sería suficiente para casi asegurar el anillo en casa. Ante los leprechauns. Para volver a sentir el Celtic Pride. Porque, como reza el frontispicio de este blog desde que comenzó la Final, winning is the tradition.
P.D.: Jackson, I'm sorry/fuck you, a ojos de los entendidos Red Auerbach seguiría siendo el mejor entrenador y arquitecto de baloncesto de la historia aunque consiguieras superar sus títulos. Por cierto, Phil: ¿Por qué tus Lakers no juegan todo el partido como en los últimos cuartos? ¿Problemas de psicología deportiva o del 'triángulo' zen?

07 junio, 2008

GAME 1: THE TRUTH HURTS

Es el mejor titular que he encontrado a modo de resumen del primer partido de la Final más deseada de la NBA. En traducción literal: La verdad duele. Para entendidos: Paul Pierce ('The Truth') duele. Es de John Schuhmann y en su texto para la web de la liga narra las virtudes del alero céltico para sobreponerse a una lesión y regresar a la cancha para liderar la victoria de Boston sobre los Lakers (98-88). Algunos malpensantes argumentan que la lesión no fue tal y fingió para exaltar los ánimos de la muchachada leprechaun. Creedme, no hacía falta. El Garden ya rugía media hora antes del salto inicial. Me dio la sensación -compartida- de que los Celtics no forzaron la máquina ni siquiera en defensa y simplemente apretaron el acelerador cuando les interesó, cuando Kobe ya estaba desquiciado (acabó con 9 de 26 en el tiro) y los Lakers cargados de personales. Pierce fue el héroe (22 puntos con resurrección incluida aunque es duda para el domingo); Garnett (24/13/3), Allen (19-8-5) y Rondo (15-5-7) hicieron lo que quisieron. Cassell brilló en doce minutos de pura veteranía -lo que tiene de feo lo tiene de sabio-. Los demás, a lo suyo. De entrada, 1-0 y muy buenas vibraciones.

24 noviembre, 2007

10-1: ¿CAMINO DE RECORD?

Cayó anoche Los Angeles Lakers (107-94) en el Garden, tal y como más o menos estaba previsto, y de nuevo el 'Big Three' impuso su ley sobre una cancha de baloncesto. No es como para tirar cohetes, ya que estamos en comienzo de campaña y los rivales -hasta ahora- no han sido gran cosa, pero ya se notan las buenas sensaciones y la oportunidad única que los jugadores saben que tienen entre manos. Las encuestas más optimistas (algo hay que vender) ya sondean al inquieto aficionado a la NBA sobre si Boston será capaz de batir el magnífico récord de Chicago Bulls de la temporada 1995-96, con 72 victorias y tan sólo 10 derrotas en la Regular Season. Me parece una barbaridad, aunque puestos a soñar... prefiero poner los pies en el suelo y que a Boston no le pase como en los últimos años a Detroit Pistons, con temporadas excepcionales y postemporadas casi desastrosas (caer en una Final de Conferencia es un desastre en la Motown). Mejor ir conjuntando a la chavalería (Rondo, Perkins, Davis) al lado de los tres grandes y que estén preparados para unos play-off que hace tiempo no se recuerdan en Massachussets. De momento, 10-1. Y para récords, los de Pierce (noveno jugador en la historia de los Celtics en superar los 25.000 puntos anotados) y Allen (superó la barrera de los 30.000 minutos jugados en la NBA).

11 octubre, 2007

LA FRUSTRACION DE JERRY BUSS

Leyendo una entrevista al amo y propietario de los Lakers, el setentón Jerry Buss, en 'L.A. Times', al respecto del supuestamente "intocable" Kobe Bryant -cada vez se recrudecen más los rumores sobre el traspaso del escolta antes de febrero, querido Pilán, pero no a tus Bulls-, me encuentro con la siguiente perla: "I personally feel that we made a better offer than the people who were successful" ("Personalmente creo que hicimos una mejor oferta que los que lo consiguieron"). La frase se refiere a las intentonas -dos que yo sepa- por hacerse con los servicios de Kevin Garnett durante el pasado verano, y finalmente fichado por los históricamente archienemigos Boston Celtics. Aunque con la frase en cuestión no hace sino respaldar el trabajo desarrollado por su hijo Jim en la vicepresidencia -y el de Kupchak en los despachos-, no puede evitar que sus declaraciones estén profundamente empañadas por una clara frustración por no haberse hecho con el mejor jugador de la NBA estadísticamente hablando. La verdad es que, tras la profunda cagada del abuelo Jerry West facilitando la salida de Shaquille O'Neal hacia Miami, los aficionados amarillos (lo de púrpura y oro siempre me ha parecido una chorrada) llevan unos años decepción tras decepción por muchas exhibiciones personales que haga Kobe. Y si los aficionados -y el propio Bryant- quieren cambios en la cancha -el banquillo es intocable con el 'yernísimo' Phil Jackson-, los analistas recomendamos más los cambios... en los despachos. En resumen: Menos mal que uno sigue siendo de los Celtics.