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07 julio, 2010

LBJ O LA PRUEBA DE GALADRIEL

“¡En el sitio del Señor Oscuro instalarás una reina! No oscura pero hermosa y terrible como el alba, traicionera como el mar, más fuerte que los cimientos de la tierra... ¡Todos me amarán, desesperados!” Pobre LeBron. Sinceramente, todavía no sé si es el protagonista o la víctima del marketing que le rodea y del que vive, a un ritmo muy superior al de su multimillonario contrato en la NBA. La última del niñato consentido de David Stern en el archicacareado verano de 2010 es la de anunciar su decisión sobre en qué equipo jugará én los próximos años a través de un programa televisivo de una hora en directo en la ESPN. Presumiblemente, los agentes de James propusieron a la cadena la idea con la intención de destinar a entidades de caridad de carácter infantil todo lo recaudado en concepto de publicidad durante esos 60 minutos a nivel nacional. Loable a priori, ¿verdad? Excuso decir la audiencia que tendrá esa emisión (mañana a partir de las 21:00 horas USA), pero imagino por un momento a las seis aficiones de los equipos que han pujado por él en las últimas semanas (Cavaliers, Heat, Bulls, Knicks, Nets y Clippers) frente a su TV, esperando que el Gran Hermano les diga qué será de ellos. Y pienso que mientras una reirá y se las prometerá felices, las otras cinco aficiones se sentirán humilladas en riguroso directo vía satélite y comenzarán a maldecir a LBJ.
Pobre chico. Su egocentrismo le impide ver que -como Galadriel en 'El Señor de los Anillos'- la visión del anillo único (y futuro, pues todavía no ha ganado nada) saca a la luz lo peor de él, reduciéndole a un mero producto de marketing a pesar de -y no gracias a- su grandeza como jugador. Vale que es un enorme baloncestista cimentado al 80% en un físico excepcional y devastador, y vale que de su decisión puede variar considerablemente el panorama de la mejor liga del mundo. Pero quizá un show en 'prime time' no sea el escenario adecuado para anunciarla públicamente. Ahora mismo, todos "aman desesperados" a LeBron. Quizá mañana haya muchos que ya no, pues sólo un equipo se convertirá automáticamente en candidato al anillo de 2011 (opinión mayoritaria que no comparto en absoluto). A lo mejor es que 'The Chosen One' tiene un déficit de cariño, y por eso que reclame la atención de todos en torno a su figura. No sé, pero creo que se equivoca. Por si acaso, recordemos esta campaña:

29 mayo, 2010

NI WADE, NI LEBRON, NI SUPERMAN PUEDEN CON LOS ARROGANTES VERDES


La pasada noche, Boston Celtics se clasificó por derecho propio para disputar la Final de la NBA tras derrotar a Orlando Magic y proclamarse Campeón de la Conferencia Este. Con menos esfuerzo del previsto -a diferencia de 2008- el cuarto mejor equipo de la conferencia 'pobre' se ha cargado de un plumazo a los equipos de estrellitas emergentes como Dwayne Wade (Miami), Lebron James (Cleveland) y Dwight Howard (Orlando), dejándoles con cara de tontos y demostrando -una vez más- que la defensa en bloque, el esfuerzo colectivo y la experiencia conjunta son claves a la hora de luchar por el anillo de campeón. Tener un 'Big Three' compuesto por Garnett, Pierce y Allen ayuda, pero sin la explosión de juego de secundarios de lujo como Rondo en los dos últimos años o la importante aportación de Robinson, Wallace o Davis desde el banquillo en la presente temporada, hablar hoy de un nuevo título de conferencia se me antojaría bastante difícil. Boston vuelve de nuevo a su territorio natural, las series finales de la NBA, donde históricamente se ha manejado como pez en el agua (21 comparecencias, 17 títulos), contra pronóstico y con factor cancha en contra sea quien sea el rival (Lakers o Suns). La plantilla se conjuró hace unos meses para brindarles ese 'last dance' (último baile) al Big Three y repetir el título conseguido hace dos campañas; de momento ya son finalistas y dispondrán de -al menos- un día más de descanso que sus rivales para recuperarse físicamente. ¿Serán Nash&Stoudemire o Bryant&Gasol? Da igual, en una temporada en la que nadie daba un duro por los arrogantes verdes en el Este -gracias al marketing y a la difícilmente justificable 'Lebronmanía'-, el rival es lo de menos, pues sobra motivación ante la magnitud de la recompensa a conseguir. El clásico ante el archienemigo histórico -sí, esos de amarillo y morado de L.A.- estaría bien, pero si hay justicia en el mundo, Steve Nash merece una Final NBA, no sólo por ser el mejor base de la liga sino además por su currículum y la cantidad de lesiones que ha padecido para llegar a donde está. Ojalá, aunque creo que no será de ese modo, así que, mis bienamados verdes... 'BEAT L.A.!'.

01 junio, 2009

RABIA, STERN, RABIA...

Se fue al traste la tremenda campaña de marketing que la propia NBA y numerosas marcas publicitarias habían desarrollado durante toda la temporada a nivel mundial. Fabricantes de zapatillas, de bebidas multivitamínicas e isotónicas, de ropa, de gafas, de relojes y hasta de cereales vieron hace apenas dos noches cómo un pívot de 2'11 apodado 'Superman' se cargaba a LeBron 'King' James en la Final de la Conferencia Este y desbarataba lo que todo el mundo esperaba para las Finals de la mejor Liga del mundo. Ya no habrá un Kobe vs. LBJ, luego el sempiterno comisionado, David Stern, aún estará tirándose de los pelos. Todo un año vendiendo la lucha de los teóricos e hipotéticos sucesores del irrepetible Michael Jordan para, al final y con perdón, joderse el invento. Y todo por el aire porque resulta que Orlando Magic ha venido a demostrar -una vez más- que el baloncesto es un juego de equipo, y que un hombre sólo (y solo), por muy bueno que sea, no hace un equipo. Me alegro, porque estoy convencido de que con la eliminación de Cleveland Cavaliers ganamos todos los aficionados al baloncesto y, aunque los índices televisivos bajen, seguro que se incrementa la calidad del juego que visionaremos. Lo siento, Mr. Stern, otro año será, en éste ya ha vendido suficientes camisetas de 'The Chosen One', a la postre también MVP de la Regular Season.

Dos apuntes ahora de cara a la serie definitiva que dilucidará el próximo Campeón de la NBA, y que comienza el próximo jueves en el Staples Center. En primer lugar, analizando a los Lakers: Bryant tendrá que dar la mejor versión de sí mismo (35 ó más puntos y 10 asistencias por partido) si quiere enfundarse el anillo de 2009; Odom se me antoja fundamental para parar a Rashard Lewis; Fisher y la dirección de juego no existen, luego meter más balones a Gasol en la pintura para que circule lo justo por el perímetro (Kobe y Ariza) sería lo normal; dicho lo anterior, remarcar que Phil Jackson seguirá insistiendo en un triángulo zen que no existe de modo real y efectivo sobre la cancha y que sólo la inspiración -a rachas- permite entrever en forma de genialidades individuales. En segundo lugar, lo que corresponde a los Magic: A Howard le sobra físico y calidad para merendarse noche tras noche a Bynum, Gasol y demás componentes del juego interior (¿?) de los Lakers; Turkoglu de base es una garantía, pero si Nelson confirma su recuperación puede ser un factor desestabilizante desde la dirección de juego; Lewis está en estado de gracia y quiere demostrar que su traspaso fue justificado; súmenle a ello el hambre y la fe de un equipo que, contra pronóstico y contra el marketing, se ha plantado en la Final de la NBA. Y a disfrutar.
P.D.: Y LBJ aplicándose las tácticas de Stern para el veranito de 2010; ojo a la gorra que luce el niño en el vídeo de ESPN tras perder ante los Magic. Puro marketing especulativo. Con un par.


05 mayo, 2009

LBJ: SU PRIMER MVP DE TEMPORADA

Como todos los analistas -excepto los ultrafanáticos de los Lakers- preveíamos desde hace tres meses, LeBron James ha arrasado en las votaciones como MVP de la Regular Season 2008-09 de la NBA con 1.172 puntos, superando muy ampliamente a sus rivales en esta carrera de fondo, Kobe Bryant (698) y Dwayne Wade (680). Con sólo 24 años y 125 días, se ha convertido en el tercer jugador más joven que consigue el título en la historia desde que Moses Malone (24 años y 16 días) lo hiciese en la temporada 1978-79; el más joven en obtenerlo fue Wes Unseld, que se alzó con el título cuanto apenas tenía 23 años en la temporada 1968-69. 'King' James ha promediado esta temporada 28'4 puntos, 7'6 rebotes y 7'2 asistencias por partido, incluyendo exhibiciones individuales como siete triples-dobles y un 'rating' de eficiencia global del 31'76 por ciento, sólo un poco por debajo del récord histórico del 31'89 por ciento conseguido por el mítico Michael Jordan en 1988. Además, ha sido el segundo jugador que logra al menos 27 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias de promedio durante cinco temporadas consecutivas, situándose al nivel de auténticos dioses como Larry Bird. Gracias casi exclusivamente a él, Cleveland Cavaliers se fue hasta las 66 victorias en temporada, con únicamente dos derrotas en su pabellón. Si a eso añadimos que quedó segundo -por detrás de Dwight Howard- en la votación como Jugador Defensivo del Año, resulta muy comprensible su MVP, con lo que las críticas -si es que las hay- sólo podrán caerle desde el lado subjetivo de la pasión, no desde la fría y objetiva estadística. Cuando se agotan los calificativos hay que rendirse a la evidencia y, aunque no me atraiga nada como jugador de equipo, su combinación de potencia física, capacidad de salto y rapidez no tiene parangón en la actual NBA, pero no seré yo quien le aclame como heredero de MJ cuando todavía no ha ganado nada a nivel colectivo. Para 'The Chosen One' ('El Elegido') sólo se trata de su primer MVP de temporada, y seguro que llegarán más a lo largo de su carrera, pero mientras no consiga un anillo seguirá siendo sólo eso, un excelente jugador como tantos otros que deslumbraron en su momento pero jamás se alzaron con un título; la lista de 'cracks' sin un Campeonato en su currículum a pesar de sus números es muy larga e incluye apellidos históricos, pero no creo que LeBron James quiera estar en ella por mucho tiempo más, especialmente cuando ya sabe lo que es perder en una Final.

27 marzo, 2009

LARRY BIRD Y LAS AMISTADES PELIGROSAS

Sin citar la fuente original -un muy recomendable artículo de Ken Berger para CBS Sports del pasado miércoles- el diario 'Marca' se despachó ayer un artículo sin firma acerca de unas declaraciones de Larry Bird en las que la leyenda céltica afirmaba que no hay que ser amigo de ningún jugador rival. Respecto a su hipercomercializada relación con 'Magic' Johnson, publican que "siempre traté de distanciarme de él y del resto de jugadores, porque pienso que para ser competitivo, tienes que tener cierta aversión por tu rival. Mucha gente no está de acuerdo, pero yo lo hice así". La traducción es más o menos libre (insisto en leer el original), pero refleja perfectamente la distancia abismal existente entre el baloncesto actual y el de hace 20-30 años, especialmente en lo que se refiere al carácter de los jugadores, a la exigencia de competitividad y al amor por unos colores. Bird sale al paso de las amistades reales existentes entre megaestrellas de la actual NBA como LeBron James y Dwayne Wade y de la posibilidad de que jueguen en el mismo equipo a partir del verano de 2010, como ya se ha especulado en los USA; a lo que se refiere realmente mi idolatrado Larry -y que no publica 'Marca'- es al hecho de que si un jugador está seguro de sus posibilidades como 'crack' lo que desea por encima de todo es 'medirse' al rival y superarle, no aliarse con él. Como reflexiona Berger: Russell tuvo su némesis en Chamberlain; Bird la tuvo en 'Magic'; Jordan... no tuvo un rival real y al tiempo tuvo a todos los que se pusieron en su camino... pero ¿y luego? Kobe Bryant -lo reconozco- tampoco ha tenido una némesis real en las canchas, y menos cuando tuvo de 'compi' a Shaquille -otro que tal-. Si encima los que ahora y en un futuro cercano -James y Wade- pueden marcar distancias con el resto se declaran amigos y pueden llegar a jugar juntos... adiós a la mercadotecnia de las rivalidades entre jugadores y/o equipos. Ese es el sentido de las palabras de Larry 'Legend', por eso le admiro, y por frases como la que hoy cierra este post:
"You always hear'em talk about how they're gonna be free agents, and maybe they'll play together. I don't buy into that. If you're good enough, if you're on the level that Kobe is, then give me some good players around me and let's see if we can beat all of 'em. That was my thinking. You always think it's going to be great. They always say the grass is greener. They think it is, but sometimes it's not."