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No sé si creerme realmente la anunciada retirada de Rasheed Wallace, vistos los ejemplos de tantos otros que han vuelto tras un presunto adiós twitteado por su representante en los últimos años. Pero dando por hecha la noticia, creo sinceramente que con su marcha se cierra un ciclo en la moderna NBA; se acaba el estilo de la vieja escuela, se agotan los 'chicos malos' sobre la cancha -Artest no es 'malo' en el sentido clásico, tan sólo un desequilibrado- y se colapsa en sí misma la línea que separa la agresividad de la violencia sobre un parqué. Tras quince temporadas en activo y con dos años más de contrato firmado con los Celtics por 12 millones de dólares, 'Sheed' se retira oficialmente aquejado de fuertes dolores de rodilla y espalda firmando una media global de 14'6 puntos y 6'7 rebotes tras su paso por Washington, Portland, Atlanta (1 partido), Detroit y Boston. Wallace fue comandante en jefe y miembro honorario de los terroríficos 'Jailblazers' de finales de los 90 y principios del siglo XXI, creando un estilo heredado del Este y mezcla de defensa a ultranza, agresividad física, 'trash talking' y amenazas a los árbitros, y así lo puede confirmar su extenso historial de técnicas, faltas descalificantes y sanciones por parte de la Liga. Los Lakers le impidieron entonces llegar a una Final, pero su traspaso a la Motown formó una de las parejas interiores más brillantes y perfectamente complementarias de la época junto a otro Wallace, 'Big Ben', logrando el ansiado título de Campeón en 2004. Tras el declive de los resucitados 'Bad Boys', firmó la pasada campaña con Boston para reforzar su juego interior, llegando de nuevo a una Final de la NBA. Cuatro veces All Star y uno de los mejores defensores en la pintura de la última década, Rasheed se retira como profesional y es un claro candidato al Hall of Fame en los próximos años. Y para los que piensen que sólo es un tío polémico, violento y sucio como jugador, os dejo dos daros muy claros de su evolución como persona: 1.- No se involucró en la monumental pelea entre Indiana Pacers y Detroit Pistons del 19 de noviembre de 2004, e incluso intentó mantener la paz y separar a ambos equipos, llegando a subir a las gradas para intentar calmar a Stephen Jackson y Ron Artest, que estaban golpeándose con los aficionados. 2.- Participa en diversas actividades comunitarias. Ejemplo: La Fundación Rasheed A. Wallace -ahora Stand Tall With Sheed- fue fundada en 1997 para ayudar en el desarrollo educativo y recreativo de los jóvenes en Filadelfia, Portland, Durham y otras zonas. Con él, no cabe duda, se acaba un estilo y se cierra una puerta al pasado en esta nueva y joven NBA repleta de marketing y luces de neón. Hasta siempre (¿?), Sheed. Te echaremos de menos.
ANEXO:Os dejo un vídeo con las últimas 'enseñanzas' de Rasheed a nuestro Pau Gasol en las pasadas Finales. No tienen desperdicio los comentarios en la ESPN.
Acabo de hablar con Víctor Luengo y me ha confirmado lo que esta mañana leía en el diario 'Superdeporte': el próximo viernes jugará su último partido profesional y anunciará oficialmente su retirada del baloncesto profesional a los 35 años de edad. Insiste riendo en que "no es por las piernas, eh? Que los médicos dicen que tengo las rodillas de un chaval de 20", pero se sincera al comentar que "ya está bien, son muchos años, muchos viajes, muchas pretemporadas... y detrás hay una familia"; aún así, le sobra humor para elucubrar sobre una posible vuelta "a lo Michael Jordan, igual este verano me plantan una oferta encima de la mesa y me vuelvo loco y digo que sí". Así es el único e incuestionable gran capitán 'taronja' -nunca habrá otro en la historia de Pamesa Valencia y todos lo sabemos-: un cachondo y un profesional como he visto pocos en las canchas valencianas. Hace casi dos años señalé el -a mi modo de ver- tremendo e injusto error que cometía el club de Juan Roig con el único producto de cantera y 'hombre récord' (15 años de fidelidad) que había estado presente en los dos solitarios títulos oficiales que luce Pamesa en sus vitrinas. En aquel verano de 2007, unos cuantos -él incluido- llorábamos de rabia porque el club, su club de toda la vida, le ofrecía la puerta en forma de contrato inadmisible con los pluses de partido de homenaje y retirada del mítico '15' en el techo de la vieja Fonteta. Hoy, sin embargo, he escuchado sonreir a Víctor. Y también hemos reído juntos recordando alguna historia y prometiéndonos una noche sin controles antidoping con la vieja guardia del periodismo de baloncesto (que no deportivo/futbolero, que lo hay, de verdad, y a veces bueno) de Valencia. La pelota gorda está, desde este mismo instante, en el tejado del Pamesa, cuyas oficinas deberían estar ya trabajando en organizar el partido de homenaje prometido en su día con la consiguiente retirada de camiseta. El adiós de Luengo merece un partido a su altura, con un rival trascendente, en una fecha señalada y con las gradas a reventar, para que la afición pueda despedirse en condiciones de su gran capitán. De la noche de las cervezas con gente de confianza ya nos encargamos Víctor y yo.
NOTA: Las imágenes pertenecen al fotógrafo Adolfo Benetó, a la sazón mi cuñado político y profesional del ramo. Por los derechos y tal.