Sabida es mi afición por los gigantes teniendo en cuenta mi pasión por el baloncesto. En la mente de todos los que tenemos unos años aún circulan imágenes de Vladimir Tkatchenko, Gheorghe Muresan, Manute Bol o el desafortunado Jorge González, 'centers' inalcanzables por su enorme estatura con sus lógicas limitaciones de velocidad y coordinación... pero enormes en defensa siempre. El pasado verano os hablé de Samuel Deguara, además. Bien. Pues leo en el blog de Peter Mihm y os presento a la gran esperanza negra de los Bulldogs de Asheville, el amigo Kenny George, de 2'32 de altura (7 pies y 7 pulgadas descalzo, 7-9 con botas) y -creo- sólo 20 añitos. Ojo a sus estadísticas, que en la presente temporada ya ha hecho una decena de 'gorros' en un par de partidos. Evidentemente, la machaca a dos manos (la canasta, por Dios!) sin levantar los pies del suelo. Se trata de una rareza por su gigantismo, y una auténtica incógnita sobre si llegará a ser un buen jugador de baloncesto. Pero de momento asombra, y mucho.
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11 diciembre, 2007
RAREZAS: KENNY GEORGE
Sabida es mi afición por los gigantes teniendo en cuenta mi pasión por el baloncesto. En la mente de todos los que tenemos unos años aún circulan imágenes de Vladimir Tkatchenko, Gheorghe Muresan, Manute Bol o el desafortunado Jorge González, 'centers' inalcanzables por su enorme estatura con sus lógicas limitaciones de velocidad y coordinación... pero enormes en defensa siempre. El pasado verano os hablé de Samuel Deguara, además. Bien. Pues leo en el blog de Peter Mihm y os presento a la gran esperanza negra de los Bulldogs de Asheville, el amigo Kenny George, de 2'32 de altura (7 pies y 7 pulgadas descalzo, 7-9 con botas) y -creo- sólo 20 añitos. Ojo a sus estadísticas, que en la presente temporada ya ha hecho una decena de 'gorros' en un par de partidos. Evidentemente, la machaca a dos manos (la canasta, por Dios!) sin levantar los pies del suelo. Se trata de una rareza por su gigantismo, y una auténtica incógnita sobre si llegará a ser un buen jugador de baloncesto. Pero de momento asombra, y mucho.
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