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18 marzo, 2009

EL LINCE DE RATZINGER


El ex-miembro de las Hitlerjugend (Juventudes Hitlerianas), ex-Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (nombre actual de la Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición) y proclamado en 2005 líder de la Iglesia Católica y de sus supuestos mil millones de fieles, Ioseph Alois Ratzinger -A.K.A. Benedicto XVI-, afirmó ayer durante su viaje por Africa que el SIDA "no se puede resolver con la distribución de preservativos", y que éstos, "al contrario, sólo aumentan los problemas". Bueno, bueno, bueno. No sé por dónde empezar. De entrada, que alguien de 81 años sea líder de algo que no sea el salón de su casa ya me resulta desasosegante. Que, además, sobre los miembros de la institución (por no llamarla organización o, directamente, negocio) que lidera pesen innumerables acusaciones y condenas por casos de pederastia y otro tipo de crímenes sexuales en decenas de países me inquieta y enerva profundamente. Pero que afirme que el condón, el más fiable método para prevenir el contagio de enfermedades de transmisión sexual -SIDA incluido- no sólo no es tal sino que agrava una epidemia que ya ha matado a casi 30 millones de personas e infectado a otros 40 me parece peligroso, muy peligroso. Sobre todo porque, para la Iglesia Católica, en la actualidad Africa es lo que fue América hace cinco siglos: un territorio donde asentarse y expandirse, no en vano el número de fieles en el continente negro lleva creciendo en los últimos años a un ritmo muy superior al del resto del mundo. Y que Ratzinger haga semejante afirmación en Africa, la tierra más castigada por el SIDA, no sólo es peligroso sino revelador acerca de los verdaderos principios que rigen en la actual cúpula de la curia vaticana, pues saben que al pobre negro que no tiene recursos más que para sobrevivir acaban de darle la excusa perfecta para no gastar parte de sus ingresos en preservativos, ya que "Dios lo quiere así". La madre que los parió. Yo, que me considero cristiano por educación y agnóstico por convicción, renegué hace mucho tiempo de esa Iglesia que acaricia niños para "enseñarles el camino" o que fomenta el sacrificio del cilicio y la mortificación corporal mientras condena públicamente el sadomasoquismo y la pornografía. Hipócritas. Fariseos. Sepulcros blanqueados. Eso es lo que son Ratzinger y su corte de fundamentalistas ultracatólicos. Lo peor es que por culpa de afirmaciones como éstas el SIDA se recrudecerá en los próximos años en Africa y, por ende, en el resto del mundo, y desgraciadamente creo que a un ritmo mayor de lo que apuntan las previsiones.Para colmo de males, la retrógrada Conferencia Episcopal Española se ha embarcado en una torticera y cara campaña propagandística (que no publicitaria) que tendrá presencia en 1.300 vallas, 30.000 carteles y 8.000.000 de folletos a distribuir en 37 ciudades y que podría atentar contra el Artículo 4 de la Ley de Protección del Menor, en la que se afirma que el lince ibérico está más protegido que un niño de año y medio, todo con tal de arremeter contra la reforma de la Ley del Aborto que promueve el Gobierno del PSOE. Que yo recuerde, la curia española jamás le montó un pollo al PP cuando gobernaba por estos temas y la Ley del Aborto estaba tan vigente como ahora. Súmate a la causa coherente en Las Linces.